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Sobre nosotros

DATOS HISTÓRICO

La ermita del Señor del Humilladero data de los primeros años después de la fundación de Pamplona, fue en sus inicios sencilla, pequeña y cubierta de paja, enriquecida paulatinamente por sus fieles. De 1605 a 1613 se realizan los trabajos de albañilería que la convertiría en una Iglesia amplia y digna para albergar una de las joyas más valiosas y veneradas por el pueblo pamplonés: la talla del “Santo Cristo del Humilladero”, obra Renacentista Europea de la primera mitad del siglo XVI, acompañada de las esculturas de los dos ladrones talladas en la ciudad en 1595, por el maestro Juan Bautista Guzmán. La antigüedad de esta capilla motivó en 1984 una restauración para dejarla en su estilo original bajo la guía sabia y prudente de Monseñor Mario Revollo Bravo. En 1986, la fundación para la conservación y restauración del patrimonio cultural colombiano del Banco de la República asumió los trabajos de restauración del templo. El 3 de mayo de 1989, día de la Santa Cruz, se entregó la obra terminada a Monseñor Rafael Sarmiento Peralta, entonces Arzobispo de Nueva Pamplona, quien hace solemne dedicación del Templo con el título del Señor del Humilladero el 11 de julio de 1989. La inauguración de la parroquia y posesión de su primer Párroco se llevó a cabo el domingo 17 de septiembre de 1.989, en el marco de la fiesta del Señor del Humilladero.

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La historia

Ha tenido como párrocos a: Monseñor Rafael Tarazona Mora Monseñor José de Jesús Acosta Mohalem Monseñor Jesús Antonio Bautista Suátez Pbro. Pedro José Rangel Rangel Pbro. Juan Carlos Rodríguez Rozo

HISTORIA DEL SEÑOR DEL HUMILLADERO

 

En 1.553 se encargó al padre Velasco, como párroco de la ciudad de Pamplona, organizar la Cofradía para el buen funcionamiento de la comunidad, creándose así la VERACRUZ con la finalidad de Honrar la Pasión y Muerte de Nuestro Señor. La capilla construida en la salida de la ciudad hacia Chopo y el Valle de Cúcuta, se llama de Humilladero pues en ella se “humillaban” aquellos que emprendían sus viajes para pedir buena correría o para agradecerla los que retornaban a la ciudad. Fue para esta capilla que se encargó la

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